Construida entre 1910 y 1924 gracias a las señoritas Román, quienes donaron el terreno e impulsaron la construcción, se confió al maestro albañil Trinidad Abarca. Apoyándose en fotografías según se dice, revistió una típica iglesia chiapaneca con aspecto gótico: los campanarios y agujas, la portada y la espadaña. Igualmente reveladora de la pericia de Abarca es la cúpula, poco frecuente en la región.

El interior típica nave cubierta de artesonado, al igual que la capilla de la Santísima Trinidad, también atestigua el desenfado.







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